El mito de la meritocracia
Esfuerzo frente a los privilegios invisibles.
La narrativa dominante afirma que el éxito es el resultado directo del talento y el esfuerzo duro. Si te esfuerzas, triunfarás. Sin embargo, las disparidades socioeconómicas y la herencia de recursos complican esta promesa.
La meritocracia es el sistema más justo que tenemos. Recompensa el esfuerzo y la innovación. Incluso si el punto de partida es desigual, es el único sistema que permite la movilidad social y motiva a los individuos a superarse.
La meritocracia es una herramienta de justificación para la élite. Ignora que el éxito depende mayoritariamente del código postal, la educación heredada y el capital social. Al culpar al individuo por su fracaso, invisibiliza las fallas sistémicas.
La creencia en la agencia individual frente al impacto determinante de las estructuras socioeconómicas.
"¿Cómo construimos una sociedad que premie el esfuerzo sin castigar a quienes nacieron en posiciones de desventaja estructural?"